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lunes, 10 de diciembre de 2012

Entre líneas


Lo he imaginado muchas veces. Muchas, más de las que pueda recordar: pasear por los entresijos del alcohol, cruzar la neblina de la marihuana en una esquina, sortear a cuatro individuos expulsando la bilis en cualquier árbol plantado con las mejores intenciones del ayuntamiento y alcanzar a escuchar, de fondo, el metalizado sonido de una guitarra eléctrica en el barrio catalán que hace alusiones al mar. Yo pateando la acera bajo mis tacones y tú mirándome, a lo lejos.
Sentiría de nuevo esa mirada viperina y toda tu mierda en el interior, burbujeando inquieta.
Y recordaría, entonces, desde los confines de mi mente; la melodía del piano, la señal del teléfono al otro lado del auricular y tu voz camuflada en la misma canción de un loco. Cantaba recuerdos rotos, mentiras no olvidadas, vidas pasadas, pesadillas camufladas en una sonata. Veré cómo dijiste que me observarías a través de la ventana, cómo me espiarías al dormir, que encenderías una vela por mí y que en silencio, a solas, proclamarías eres mía. Mientras, recordabas entre líneas reflexionando que jamás habías deseado matarme... hasta ahora.
No obstante, el tiempo ha pasado y no te has posado tras mi ventana, no me has espiado al dormir, no has encendido una vela por mí... Sólo has intentado investigarme a través de una burda pantalla enviado mensajes tristes y espolvoreando advertencias a voces que jamás te hicieron caso. Sólo me añoraste y me buscaste desde la lejanía para vislumbrar cómo me difuminé y me transformé en humo.
Quizá nos encontremos de nuevo entre esas calles oscuras, tú con una pandilla que no volverá a saber cómo dirigirme la palabra y yo rodeada de extraños de los que te preguntarás quiénes son y por qué se relacionan conmigo. Siempre lo quisiste saber.
Tal vez estudie tu compañía, pensaré que te sienta bien para alguien como tú y hasta será posible que crea que sigues siendo el mismo al que con gusto humillaría con la lengua empapada en ponzoña.
Pero siempre, siempre, me cuestionaré dónde quedó; revoloteando, ese... Nunca he deseado matarte... hasta ahora.

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