Veinte años no son suficientes para demostrártelo siempre: cómo estás en nuestras mentes forjando nuestras temples. Jamás he querido tanto, nunca tan intensamente. No me gusta este trato: tenerte y después perderte. Saltaría de un acantilado, vendería mi alma al Diablo. Por ti lo dejaba todo: éste es mi único amparo. Conservar tu sonrisa, recordar tu dicha, disfrutar tu risa, vivir la vida. Agarrar tu mano: todo lo que amo. La calidez de tu mirada en mi alma helada.